martes, 19 de marzo de 2013

Reseña capítulo 5 y 6: Un medio de la naturaleza más general y La viva imagen del libro


RESEÑA: UN MEDIO DE LA NATURALEZA MÁS GENERAL Y LA VIVA IMAGEN DEL LIBRO
El capítulo cinco del libro de Carr, comienza contándonos la historia de Alan Turing, un personaje que sin percatarse de sus acciones introdujo en nosotros el procesador de información que hoy en día hace parte indispensable de nuestra cultura. Nunca dimensionamos las consecuencias de nuestras acciones hasta que estamos frente a los resultados; y es muy interesante como en este caso del procesador de información, aun cuando estamos cara a cara con lo que sido el impacto de las diferentes tecnologías en los medios de comunicación, no somos capaces de sopesar la influencia que éstos han tenido en nuestro estilo de vida.
De esta manera, hemos dejado que el desarrollo de estos nuevos inventos avance sin ningún tipo de barrera causando cambios inevitables en la manera como estábamos acostumbrados a adquirir el conocimiento de los medios de comunicación. Ese el caso que se menciona en el libro sobre las revistas y periódicos publicando su información a través de la Red. Cuando en años pasados, el sentarse a leer un periódico o tener acceso a una revista momentos previos a una cita, era parte de una tradición o un hábito cultural, ahora se está pasando a que la única forma en la que se pueda tener acceso ese tipo de información y en la que se pueda mantener dicha tradición, es a través de los medios tecnológicos.
Teniendo esto en cuenta, podemos decir que hasta nosotros mismos hemos simplificado la manera en la que buscamos información sobre algo. Si antes nos esforzábamos por tener la mejor fuente de todas pasando horas en la biblioteca devorando libros, ahora nos conformamos con da un clic y confiar en que el primer resultado que salga en la página, es el que más nos conviene en su momento.
Ahora internet no solamente ha contribuido en la presentación de información mucho más “accesible” y concreta, sino que también ha comenzado a implementar diferentes herramientas que han comenzado por desplazar creaciones que inclusive fueron las pioneras en nuestro cambio de mentalidad. Una vez más, nos hemos dejado deslumbrar por esa constante superación en las creaciones tecnológicas, y sólo nos hemos preocupado por adaptarnos a las nuevas implementaciones de este invento que nunca paramos a reflexionar sobre el hecho de que debería ser el nuevo invento el que habría de ser creado de acuerdo a nuestro estilo de vida.
De esta forma, la Red ha ido evolucionando en nuestras vidas a tal punto que el tener interacción con ésta de alguna manera, se ha vuelto rutina indispensable en nuestro diario vivir. Nos hemos vuelto algo así como seres dependientes a una pantalla. Sea cual sea el medio por el que estamos conectados, hemos desarrollado un tipo de necesidad a saber qué está sucediendo en las redes sociales a lo largo del día. Si antes nuestros padres fueron criados con juegos externos en donde se desprendían de todas las influencias materiales y se dedicaban a fomentar relaciones interpersonales basadas en la interacción cara cara, hoy en día dicha interacción cara a cara se ha ido perdiendo. Muchos de nosotros entramos a una red social con la fiel creencia de que nos encontrábamos en ella porque estábamos en búsqueda de algo que nos mantuviera en contacto con aquellos que estaban muy lejos. Sin embargo, hemos llegado al momento en el que mantenemos relaciones interpersonales con personas que sí están cerca de nosotros, pero que por la simple existencia de estos medios, no vemos o sentimos la necesidad de buscar otro tipo de cercanía con ellos. Yurima Cáceres Hernández, reportera de la revista El Alisio de la Palma, en su publicación titulada ¿Hasta qué punto las nuevas tecnologías condicionan nuestra vida personal?, dice: “De pronto tener una cita con alguien para hablar y comentar nuestra vida parece una tontería, nos contamos y participamos de nuestras vidas a través de las famosas redes sociales.”. De esta forma sustenta todo lo que se ha dicho sobre la manera como la dependencia que tenemos con lo que nos muestra constantemente la pantalla, ha difuminado poco a poco lo realmente importante de las relaciones interpersonales; el contacto físico y la interacción cara a cara.
Teniendo todo esto en cuenta, es obvio que el tiempo que le estamos dedicando a los medios de comunicación ha aumentado significativamente. Pasamos mucho más tiempo pendiente de todos estos artefactos tecnológicos que interactuando con “el mundo exterior”. Una vez más, nuestra mentalidad se ha visto transformada por la nueva innovación del momento. Aquí podemos ver porque nuestros padres muestran tanta preocupación por nuestra conducta. Cómo es posible que de todo el tiempo al día, más de la mitad sea invertido en medios tecnológicos cuando podríamos estar comunicándonos con las personas de maneras mucho más personales y cercanas.
Se debe tener presente igualmente, que los medios de información recientemente inculcados, no sólo envuelven la creación de relaciones interpersonales entre personas sino que así mismo, hacen parte de una influencia que se ejerce a nuestro cambio de pensamiento y de percibir la realidad. Nos estamos nuevamente acostumbrando a textos sencillos, cortos o a simplemente leer el fragmento de una lectura que nos convenga, rediseñando el tipo de pensamiento que tanto nos costó conseguir con la adopción de la lectura silenciosa y la evolución de la escritura.
Estamos volviendo a aquella época de pensamiento reducido. Ya a mucho de nosotros nos da pereza el explorar una biblioteca completa si sabemos que con un par de clics en la Red vamos a conseguir la información que estamos buscando. Tardamos tanto complejizando nuestro pensamiento para ser capaces de escribir y leer textos largo que requirieran de análisis, que ahora estamos retrocediendo por nuestra propia iniciativa a un mundo donde toda la información es entregada de forma directa y sin mucha necesidad de análisis y donde los textos extensos y complejos, implican un esfuerzo que ya no es necesario para la sociedad.
Así mismo, la presentación de multitareas en un mismo ordenador nos ha convertido en personas facilistas. “Nos gusta ser capaces de pasar de leer a escuchar o ver sin tener que levantarnos a encender otro aparato ni buscar en una pila de revistas o discos.” (Carr, p. 116). Con esta cita se demuestra cómo ya nos estamos acostumbrando a tener todo al alcance de lo que nos presenta un ordenador y vamos perdiendo esa habilidad de discriminar el tipo de información que se nos es dada para resolver algún cuestionamiento. De esta forma, está sucediendo lo que mencioné en un principio: en vez de ser los nuevos inventos los que deberían estarse adaptando a nuestro estilo de vida, somos nosotros y nuestro estilo de vida, los que nos estamos modificando para encajar en el nuevo prototipo de mentes que todas estas nuevas tecnologías quieren implantar.
Hasta los medios de comunicación se emocionaron con la idea de poder plasmar sus noticias de forma electrónica para llegar al público, se han visto en la necesidad de cambiar todo el formato de la información que presentan con el fin de no desaparecer del todo como fuente de conocimiento en la sociedad. Así mismo, la clase de bibliotecas que existen en estos momentos, demuestra cómo nos dejamos llevar por toda la deslumbrante innovación y perdimos de vista lo importante que es mantener los conocimientos previamente adquiridos como el de la lectura silenciosa sobre una escritura profunda y compleja que lleve al análisis de ideas que formen una realidad pertinente para cada persona. Ahora cuando entramos a nuestras bibliotecas, no vemos a tantas personas como antes con un libro a la mano tratando de sacar el máximo provecho de lo que éste diga. Por el contrario, encontramos un montón de personas conectadas a sus computadoras obteniendo información sencilla que tan sólo aporta para el momento y desperdiciando todo el conocimiento que un día lejano luchamos por tener a nuestro alcance.
No obstante, se debe recalcar que de todos los medios de comunicación que a lo largo de los años se han ido reemplazando, el libro ha sido el que más fuerte ha luchado por permanecer vigente a pesar de su poca popularidad. En un principio ayudaba mucho el hecho de que leer en las pantallas todavía no estaba perfeccionado del todo lo cual hacía que el libro fuera aún, una herramienta mucho más cómoda de utilizar. Sin embargo, todo este tiempo, los computadores y medios tecnológicos se han esmerado por mejorar sus imperfecciones, aislando el libro y pasándolo de una herramienta fundamental a una opción extrema que tienen la mayoría de personas para buscar información.
En mi opinión, se pueden inventar muchos medios en los cuales la lectura se vuelva una actividad virtual, pero la experiencia que proporciona el libro no la ha podido reemplazar nadie. No se trata de “hacer de cuenta” que se están pasando la paginas, sino de hecho pasarlas y sentir como paso a paso se va avanzando en la historia que un autor se esmeró en presentarnos para que nosotros prestáramos nuestra mente al análisis y la comprensión del mensaje que se quiere transmitir. De esta forma estamos volviendo a la época en la que la actividad de leer directamente desde un libro, retome a un grupo específico de personas que esta vez, en vez de ser los más reconocidos por sus capacidades eruditas, están hechos a un lado por no ser capaces de adaptarse a la nueva mentalidad de la mayoría de la sociedad.
De la misma forma, la presencia de la multitarea que ofrecen todos los medios tecnológicos hoy en día, ha jugado un papel muy importante en esta transición de papeles que está sufriendo el libro. Nos sentimos seres poderosos jugando al “malabarista” como le llama el libro, y no somos conscientes de los superficiales que se han empezado a convertir nuestras mentes debido a esto. “La multitarea se ha vuelto tan rutinaria que a la mayoría nos parecería intolerable la vuelta a aquellos ordenadores que sólo podían ejecutar un programa o abrir un solo archivo a un tiempo.” (Carr, p.141). En esta cita se ve reflejado el fuerte cambio en la mentalidad de las personas en el sentido que, si antes todo lo que hacíamos era imprimir nuestros esfuerzos en evadir las distracciones externas con tal de poder darle un buen análisis a la lectura, ahora nos aburrimos si no podemos estar haciendo más de una cosa al tiempo y sentimos que sólo enfocarnos en algo cuando podemos estar haciendo más de una acción, es como un pérdida de tiempo.
Finalmente el capítulo seis finaliza afirmando que “Con las elecciones, conscientes  o no, que hemos hecho respecto de cómo usamos los ordenadores, hemos arrinconado la tradición intelectual de solitario concentración en una sola tarea, la ética que nos había conferido el libro impreso. Nos hemos pasado al bando de los malabaristas.” (Carr, p.142). De esta forma se sustenta una última vez cómo hemos sido tan ingenuos de no ver las consecuencias de seguir ciegamente a aquellas tecnologías que nos han ido cambiando a su antojo nuestra mentalidad y han hecho que aislemos aquellas tradiciones como la lectura de libros, que tanto han aportado a nuestro conocimiento.
Bibliografía:
·       Cáceres, H. Y. (14 de Enero de 2013). El Alisio. Recuperado el 17 de Marzo de 2013, de http://www.elalisio.com/14764/hasta-que-punto-las-nuevas-tecnologias-condicionan-nuestra-vida-personal/
·       Carr, N. (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? . Buenos Aires: Taurus.

Reseña capítulo 3 "Las Herramientas de la Mente"


RESEÑA: LAS HERRAMIENTAS DE LA MENTE

Si algo es cierto, es que desde pequeños hemos estado rodeados de diferentes tipos de “herramientas” que han contribuido a la formación de nuestro pensamiento. A medida que vamos interactuando con la diferentes “herramientas”, logramos representar de formas más concretas los conocimientos que comenzamos a adquirir. De tal forma, dejamos de lado esa percepción egocéntrica que tenemos de la vida y comenzamos a convertir en conocimientos abstractos, cada una de las experiencias que se nos van presentando. Dos de los ejemplos más importantes de conocimientos abstractos se presentan en este capítulo cuando se refieren a los mapas y a los relojes. Ambos inventos adaptaban la mente para comprender la realidad del modo en que éstos la presentaran. Si bien el mapa hoy en día aún nos permite en una espacio reducido tener un amplio conocimiento del territorio que habitamos, el reloj como bien lo menciona el capítulo cuando cita a David Landes en Revolución en el Tiempo, se ha vuelto parte fundamental de nuestro día a día marcando “…el inicio de las labores, las pausas para comer, el fin del trabajo, el cierre de las puertas, la apertura y el cierre del mercado, las reuniones y asambleas, las situaciones de emergencia, las sesiones del concejo, el cierre de las tabernas, las horas de limpieza urbana, el toque de queda y así sucesivamente, mediante una extraordinaria variedad de repiques especiales en cada pueblo y ciudad.” (Carr, pg. 59-60).

Siendo esto así, podemos ver cómo desde tiempos atrás, las herramientas ya comenzaban a tener cierto poder sobre nosotros. Con todos estos inventos nuevos, sucedió lo que hoy en día todavía sucede: todo el mundo quiere tener lo último y lo mejor. De esta forma se comienza a crear una falsa independencia en la que creemos tener el poder sobre las cosas al poseer la herramienta más innovadora cuando realmente lo que nos está sucediendo sin que nos percatemos, es que vamos creando cada día una dependencia más pronunciada hacia cada invento nuevo del que adquirimos conocimiento. Son entonces, las tecnologías intelectuales, como mencionan en el capítulo, las que ejercen una influencia más grande en nuestra forma de pensar y ver las cosas. Llama mucho la atención como a pesar de que en tiempos pasados ya habían anunciado dicha situación, hoy en día la mayoría de las tecnologías que nos rodean, clasificarían en lo que llamaríamos intelectual. Cada uno de estos nuevos inventos viene con un propósito y un mensaje claro hacia sus usuarios y la sociedad que nos va moldeando de tal forma que nos acomodamos al poder que ésta ejerce sobre nosotros y nos impulsa a seguir produciendo nuevos inventos que nos hagan depender cada vez más de estos elementos.

No obstante, no todo se debe ver desde el punto de vista negativo. Por eso, se debe tener en cuenta el debate entre instrumentalistas y los deterministas. Si bien uno de los instrumentalistas más reconocidos, James Carey, dice que “La tecnología es tecnología (…) es un medio de comunicación y transporte en el espacio, y nada más (…)”, habría sido muy interesante tener la oportunidad de preguntarle a Carey qué sería de él hoy en día sin la tecnología. Probablemente mantendría su punto de vista como tal vez lo hagan todos los instrumentalistas. Pero si algo es seguro, es que el simple medio de comunicación como se refieren sobre las tecnologías, es la base bajo la cual hoy en día entendemos el mundo. Niños de esta época son incapaces de imaginarse una vida en la que las tecnologías existentes no acompañen su crecimiento y faciliten su proceso de conocimiento. Evidentemente, niños y hombres en su mayoría no son capaces tampoco de reconocer los efectos secundarios que tienen estos inventos en ellos. Desde mi punto de vista, es el pensamiento determinista el que está en lo cierto. Nos hemos vuelto las herramientas de nuestras propias herramientas. Somos un simple paso en el proceso de las tecnologías haciéndose dueñas se sus inventores.

Queramos o no admitir el papel que juega la tecnología desde hace mucho tiempo en nuestras mentes, es claro que sea  cual sea el punto de vista en el que apoyemos nuestras creencias con respecto a las innovaciones de la época, somos cada uno de nosotros los responsables de que esto se haya dado de dicha forma. Fue nuestra propia mente influenciada o no, la que en su sed de poder sigue fabricando e ideándose nuevas herramientas que desde mi opinión, llegan a trabajar sobre nuestras mentes fabricando más deseos de conseguir cada vez más dependencia hacia la tecnología. Es importante tener en cuenta de igual forma un punto que mencionan en este tercer capítulo y que me parece clave sobre cómo ahora esa restructuración en el cerebro no se da solamente por medio de la interacción con las nuevas herramientas sino también por medio de la herencia de familiares. Este hecho me causa un gran impacto ya que, si bien las primeras personas que tuvieron acceso a las diferentes tecnologías venían con una mente “virgen” por decirlo así, llama mucho la atención cómo ahora son estas mismas personas las que están decididas a no dejar que lo mismo pase con sus hijos sino que por el contrario procuran que su mente venga ya influenciada por algo a lo que hasta ahora tendrán acceso.

Si bien al final de este fragmento del libro, se establece que la búsqueda de nuevas innovaciones al nivel tecnológico era con el propósito de mejorar los alcances cognitivos que se venían creando desde la aparición de la escritura, se podría decir que en ese proceso de indagación por nuevas herramientas se perdió de vista el horizonte. Javier Esteinou, en la edición número 29 de la revista virtual Razón y Palabra, escribió un artículo titulado “Los Medios de Comunicación como Instrumentos del Desarrollo” en el que menciona cómo a través de los medios de comunicación se ha creado un gran impacto en la mentalidad de los seres humanos. Esteinou dice, “Es dentro de este contexto que los medios de información colectivos y en especial la televisión, como las principales infraestructuras educativas de nuestra civilización, ocupan un papel central en el desarrollo de las mentalidades y sensibilidades.” (Esteinou, 2002). Para este autor está claro que en cierta forma el propósito de mejorar las herramientas para improbar el aporte cognitivo de la escritura, fue alcanzado. Pero al mismo tiempo, establece que en ese alcance se aumentó el manejo de las herramientas sobre la mente y los sentimientos de los seres humanos.

Puede que nunca nos demos por enterados del real alcance que tienen todas estas nuevas herramientas en nuestras mentes. Inclusive yo que estoy escribiendo esto, puede que no me esté percatando de mil de factores de la tecnología que han influenciado mi manera de ver la realidad. Lo que sí está claro es que debemos estar alertas a este tipo de fuerzas ejercidas por la tecnología intelectual de forma que comencemos a sopesar nuestras acciones y nuestros pensamientos con respecto a la realidad tratando de hacer a un lado el papel que juega la tecnología en nosotros. ¿O ya es demasiado tarde?

Bibliografía:
·      Carr, N. (2011). ¿Qué Está Haciendo Internet con Nuestras Mentes? Buenos Aires: Taurus.
·      Esteinou, J. (Agosto- Septiembre de 2002). Razón y Palabra. Recuperado el Marzo de 2013, de http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n29/jesteinou.html

Reseña capítulo 1 y 2 "¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?"


RESEÑA CAPÍTULO 1 Y 2, “¿QUÉ ESTÁ HACIENDO INTERNET CON NUESTRAS MENTES?”

Si hay algo evidente en la historia del desarrollo de la sociedad, ha sido la manera cómo la tecnología se ha ido apoderando del centro de atención de dicho desarrollo, abarcando así el centro más deslumbrante para todos nosotros. Como toda innovación, la entrada de la tecnología cada vez con más fuerza a nuestras vidas, ha producido mucha controversia y diferentes puntos de vista. Los fanáticos de todas estas innovaciones, han destacado la entrada de todo un tipo de información mucho más accesible mientras que los que no confían en este nuevo tipo de implantaciones para recibir nueva información, afirman que  se está empobreciendo la calidad de la información recibida y que todas estas nuevas “herramientas” lo que están haciendo en el proceso que ha tenido la cultura desde la aparición de la escritura. Lejos de querer tomar alguna postura específica en el asunto, se debe tener en cuenta que ahora que cada día salen medios más innovadores para presentar la información, el contenido como tal de los medios ha pasado a segunda plana y lo que realmente llama la atención es el modo en el que se es presentado lo que se dice. Esto demuestra que los seres humanos no hemos dejado abrumar por las nuevas tecnologías ha tal punto que ya casi no nos importa lo que dichos medios nos presenten si no, la presencia del medio como tal y la influencia que éste puede llegar a ejercer en nosotros. Dicha influencia, claro está, pocas veces es percibida por nuestras mentes; estamos tan cómodos viviendo en el ideal de que todas las innovaciones nos han hecho el camino mucho más fácil, que poco nos hemos detenido a pensar en el otro tipo de consecuencias que estas nuevas apariciones pueden tener sobre nuestras mentes.

El primer capítulo, HAL y yo del libro ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, comienza planteando un punto muy válido sobre los efectos que ha tenido la entrada de toda esta tecnología en nuestras mentes. Las personas nos hemos vuelto facilistas frente al método que utilizamos para obtener la información que queremos. Anteriormente sabíamos que si queríamos adquirir conocimiento sobre cierto tema, debíamos recurrir a la lectura de uno o varios libros hasta encontrar la información requerida. Sin embargo, con la aparición del Internet todo estos “pre-requisitos” existentes para obtener conocimiento, se han desvanecido. Las páginas web nos han comenzado a acostumbrar que estamos tan sólo a unos pocos clics de conseguir lo que estamos buscando, sin la necesidad de pasar horas enteras leyendo un libro para descubrir que de 200 páginas, la información que vamos a utilizar, se encontraba en 3 párrafos. Google, como bien lo dice el capítulo, citando a Heather Pringle, “es un don asombroso para la humanidad, que reúne y concentra información e ideas que antes estaban tan ampliamente diseminadas por el mundo que prácticamente nadie podía beneficiarse de ellas.” (Pringle, p. 18). Teniendo en cuenta esta cita, se puede hacer una perspectiva general de la manera cómo ahora vemos a la nueva tecnología. Nos hemos visto tan envueltos en la idea de que los medios tecnológicos nuevos son la mejor forma de obtener el conocimiento de forma rápida y concisa, que no nos hemos percatado de la influencia que está causando el recibir la información de esta forma, en nuestras mentes. Debemos que reconocer que aparte de la pereza que nos da ponernos a buscar un libro en la biblioteca para una tarea, la otra razón por la que preferimos buscar en Google, es el simple hecho de que somos conscientes que ya no tenemos la concentración suficiente para leernos un libro completo en búsqueda de algo que en una página web se nos será entrega en aproximadamente 4 párrafos. Hemos perdido cualquier capacidad de análisis y de leer entre líneas porque no han adaptado a que toda la información se entrega desmenuzada y concreta. Ya nadie va más allá de lo que necesite averiguar, el conocimiento de las personas se ha comenzado a volver mediocre porque la gente se conforma con saber lo necesario y ya. Nos hemos dejado atraer por las computadoras y sus “maravillas”, como las mariposas se dejan atraer por la luz. Estamos tan absortos en su resplandor que nunca nos detenemos a pensar en el daño que esa pantalla llena de hipervínculos le puede hacer a la forma en la que pensamos. Si bien es cierto que el quemón de la mariposa con la luz es uno solo y se acabó la fascinación, en nosotros el efecto es aún peor ya que hemos tenido la “habilidad” de mantenernos fascinados a aquella luz que emite el ordenador por un tiempo suficiente, para que éste comience a cambiar lo que antes era nuestro cerebro y su dinámica de recopilar conocimiento. ¿Llegaremos como el autor del libro, alguna vez a extrañar nuestro antiguo cerebro? 

El segundo capítulo por su parte, nos refiere al desarrollo de una hipótesis sobre la recopilación de información en el cerebro que nos da una idea más clara de la forma en la que las nuevas tecnologías pueden estar afectando nuestra manera de pensar. El capítulo comienza contando la experiencia de Nietzsche, quien al verse incapacitado a seguir escribiendo a mano, tuvo que adaptar sus hábitos a la máquina de escribir para luego recibir opiniones sobre cómo, a partir de ese cambio, la manera en la que redactaba y presentaba sus ideas había así mismo cambiado. De esta forma, se infirió que el pensamiento va atado en cierta manera a las herramientas con las que se tenga contacto. Fue a partir de este momento que apareció el interminable debate sobre si es posible ejercer algún tipo de influencia sobre el cerebro o no. Con respecto a esto se tienen dos puntos de vista claros; los racionalistas, que pueden ir de la mano de aquellos científicos que mantienen la hipótesis de que el cerebro no concibe ninguna especie de cambio desde su formación, que establecen a sí mismo, que venimos con una plantilla incorporada a la cual se le atribuye la manera como finalmente percibimos el mundo, y los empiristas, que van de la mano de los que sostienen la posibilidad de cambio en el “cableado” del cerebro, mantienen su postura sobre que somos una especie de tablero en blanco que se va rellenando en base a nuestras experiencias, “Dicho en términos más familiares, son un producto de la cultura, no de la naturaleza.” (Carr, p. 43). Finalmente, se llegó a la conclusión de que somos un poco de ambas teorías, si bien en nuestros genes existen ciertas determinaciones del tipo de conexiones que han de crear nuestras neuronas, así mismo, las experiencias también determina la fortaleza de cada conexión establecida. De esta forma se estableció que efectivamente el cerebro sí es un órgano maleable y que está expuesto a que factores externos influyan en él. No podemos esperar que a lo largo de nuestras vidas todas las experiencias y situaciones por las que pasamos no produzcan ningún efecto en nosotros y nuestra forma de ver las cosas. De la misma forma, debemos tener en cuenta que parte de esas experiencias por las que transitamos en toda nuestra existencia van acompañadas de una evolución en la cultura de la cual hace parte el desarrollo tecnológico. Si bien decía Nietzsche que su máquina de escribir estaba influyendo en la manera cómo pensaba y presentaba sus ideas, puede aplicarse de igual forma el caso a nosotros y la forma en la que nuestro cerebro piensa a partir de la utilización de herramientas tales como el Internet. Estamos sin embargo, en un estado de negación en el que nos consideramos intocables a cualquier factor externo. ¿Quién no ha dicho que su personalidad es suficientemente fuerte para no dejarse cambiar por nada ni por nadie?

Tenemos la falsa creencia de que como fuimos nosotros mismos los que creamos a las máquinas, es imposible que la creación haya superado al amo y lo gobierne a él y su forma de pensar, en cierto sentido. No obstante, si hacemos la reflexión que ha venido haciendo el autor hasta ahora sobre cómo han cambiado sus hábitos para recolectar información necesaria desde la aparición de todas estas nuevas tecnologías, nos podemos empezar a preocupar también al ver que ya no procesamos la información de igual forma. El simple hecho de pensar que leer estas 3 páginas nos va a costar concentración que ya no tenemos, y que preferiríamos estar leyendo un pequeño resumen de lo dicho aquí, en Internet, ya nos puede dejar reflexionando sobre el tipo de cerebro que estamos moldeando gracias el excesivo uso del Internet.

Bibliografía
Carr, N. (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? . (P. Cifuentes, Trad.) Buenos Aires, Argentina: Taurus.

Hipertexto


El hipertexto surge de las diferentes transformaciones que ha tenido la escritura desde la aparición del Internet. Aparece entonces este concepto como una especie de ruptura que viene a tener el texto con el autor como tal. De igual forma, por medio de la fundamentación del hipertexto, esa distancia que existía entre las ideas que deseaba transmitir el escritor y lo que interpretara el lector, se fue haciendo cada vez más estrecha. Riffaterre lo plantea así cuando se refiere a la manera como el texto aparecía como un límite a la intertextualidad que trata por otro lado de presentar el hipertexto, la cual permite hacer las asociaciones que desee el lector.

Uno de los aspectos claves del hipertexto es su falta de estructura lineal que suele aparecer en el texto. Mientras que la mayoría de textos trabajan de la mano de una especie de “diseño” en el cual se presenta de principio a fin la introducción, el nudo y el desenlace de una idea, el hipertexto lo que hace es basarse en la contextualización del lector conocedor de la idea de manera que logre interpretar lo que se desea transmitir. Siendo de esta manera, todo hipertexto y su entendimiento depende de la capacitad de interpretación del lector al saber utilizar las lexías que el hipertexto propone mediante las cuales el lector podrá enlazarse con información complementaria que le permitirá sacar sus propias conclusiones sobre la información dada.

Se debe hablar entonces del papel que viene a jugar el autor dentro de la escritura de un hipertexto. Si bien está dicho que lo que comienza a ocurrir es que las distancias entre el papel común del autor y el  del lector se acortan debido a las nuevas responsabilidades otorgadas al lector, se debe tener en cuenta que a pesar de esto, el autor de un hipertexto sigue jugando un papel muy importante en la escritura. El papel del autor es el de presentar mucha más fiabilidad en sus ideas al ofrecerle al lector diferentes enlaces con información que pueda llegar a complementar la propia. De esta forma se aporta un múltiple lectura a diferentes textos en la que el lector tiene una visión múltiple de diferentes puntos de vista sobre el mismo tema para poder interpretar los propósitos del autor.

Se ve entonces una transición en lo que se podría denominar el foco central de la idea de un texto. Antes que nada, se debe dejar claro que si bien el autor en el hipertexto abre las puertas por medio de los enlaces a otros textos para que el lector tenga un conocimiento más amplio, no se debe dejar de lado que es precisamente el autor el que escoge qué tipo de enlaces que va a presentar en su escrito de modo que en cierto nivel, sigue teniendo algún tipo de control sobre hacia dónde re direcciona a su lector. Sin embargo, aún siendo de esta forma, es prudente analizar los cambios que ha ido teniendo el foco de importancia que se la ha dado a determinados factores a través del tiempo. En la época de la modernidad, el foco de atención en los escritos era completamente del autor y lo que éste quisiera transmitir por medio de sus textos, luego en la época de la posmodernidad, el foco de atención pasó a ser del texto como tal independizado de su creador y más que todo en el papel de impactar a los lectores con lo que estaba compuesto y, finalmente hoy en día con el hipertexto, se ha creado algo llamado discurso antrópico en el cual todo el foco de atención gira entorno al lector y lo que éste pueda interpretar basándose en las lexías que presente el texto y la manera cómo la intertextualidad logre llegarle.

De esta forma, se puede concluir que el hipertexto es una de las tantas transformaciones que ha tenido la escritura a través del tiempo. Así mismo debemos tener en cuenta que este tipo de transformaciones no se dan independientemente de otros factores. Es decir, en el momento en que la escritura produce  un cambio en su forma, la manera como leemos  cambia al mismo tiempo causando así mismo un cambio en nuestra mentalidad y la forma como concebimos nuestra realidad y cómo quisiéramos expresarlo.