RESEÑA: UN MEDIO DE
LA NATURALEZA MÁS GENERAL Y LA VIVA IMAGEN DEL LIBRO
El capítulo cinco del
libro de Carr, comienza contándonos la historia de Alan Turing, un personaje
que sin percatarse de sus acciones introdujo en nosotros el procesador de
información que hoy en día hace parte indispensable de nuestra cultura. Nunca
dimensionamos las consecuencias de nuestras acciones hasta que estamos frente a
los resultados; y es muy interesante como en este caso del procesador de
información, aun cuando estamos cara a cara con lo que sido el impacto de las
diferentes tecnologías en los medios de comunicación, no somos capaces de
sopesar la influencia que éstos han tenido en nuestro estilo de vida.
De esta manera, hemos
dejado que el desarrollo de estos nuevos inventos avance sin ningún tipo de
barrera causando cambios inevitables en la manera como estábamos acostumbrados
a adquirir el conocimiento de los medios de comunicación. Ese el caso que se
menciona en el libro sobre las revistas y periódicos publicando su información
a través de la Red. Cuando en años pasados, el sentarse a leer un periódico o
tener acceso a una revista momentos previos a una cita, era parte de una
tradición o un hábito cultural, ahora se está pasando a que la única forma en
la que se pueda tener acceso ese tipo de información y en la que se pueda
mantener dicha tradición, es a través de los medios tecnológicos.
Teniendo esto en
cuenta, podemos decir que hasta nosotros mismos hemos simplificado la manera en
la que buscamos información sobre algo. Si antes nos esforzábamos por tener la
mejor fuente de todas pasando horas en la biblioteca devorando libros, ahora
nos conformamos con da un clic y confiar en que el primer resultado que salga
en la página, es el que más nos conviene en su momento.
Ahora internet no
solamente ha contribuido en la presentación de información mucho más
“accesible” y concreta, sino que también ha comenzado a implementar diferentes
herramientas que han comenzado por desplazar creaciones que inclusive fueron
las pioneras en nuestro cambio de mentalidad. Una vez más, nos hemos dejado
deslumbrar por esa constante superación en las creaciones tecnológicas, y sólo
nos hemos preocupado por adaptarnos a las nuevas implementaciones de este
invento que nunca paramos a reflexionar sobre el hecho de que debería ser el
nuevo invento el que habría de ser creado de acuerdo a nuestro estilo de vida.
De esta forma, la Red
ha ido evolucionando en nuestras vidas a tal punto que el tener interacción con
ésta de alguna manera, se ha vuelto rutina indispensable en nuestro diario
vivir. Nos hemos vuelto algo así como seres dependientes a una pantalla. Sea
cual sea el medio por el que estamos conectados, hemos desarrollado un tipo de
necesidad a saber qué está sucediendo en las redes sociales a lo largo del día.
Si antes nuestros padres fueron criados con juegos externos en donde se
desprendían de todas las influencias materiales y se dedicaban a fomentar
relaciones interpersonales basadas en la interacción cara cara, hoy en día
dicha interacción cara a cara se ha ido perdiendo. Muchos de nosotros entramos
a una red social con la fiel creencia de que nos encontrábamos en ella porque
estábamos en búsqueda de algo que nos mantuviera en contacto con aquellos que
estaban muy lejos. Sin embargo, hemos llegado al momento en el que mantenemos
relaciones interpersonales con personas que sí están cerca de nosotros, pero
que por la simple existencia de estos medios, no vemos o sentimos la necesidad
de buscar otro tipo de cercanía con ellos. Yurima Cáceres Hernández, reportera
de la revista El Alisio de la Palma, en su publicación titulada ¿Hasta qué punto las nuevas tecnologías
condicionan nuestra vida personal?, dice: “De pronto tener una cita con
alguien para hablar y comentar nuestra vida parece una tontería, nos contamos y
participamos de nuestras vidas a través de las famosas redes sociales.”. De
esta forma sustenta todo lo que se ha dicho sobre la manera como la dependencia
que tenemos con lo que nos muestra constantemente la pantalla, ha difuminado
poco a poco lo realmente importante de las relaciones interpersonales; el
contacto físico y la interacción cara a cara.
Teniendo todo esto en
cuenta, es obvio que el tiempo que le estamos dedicando a los medios de
comunicación ha aumentado significativamente. Pasamos mucho más tiempo
pendiente de todos estos artefactos tecnológicos que interactuando con “el
mundo exterior”. Una vez más, nuestra mentalidad se ha visto transformada por
la nueva innovación del momento. Aquí podemos ver porque nuestros padres
muestran tanta preocupación por nuestra conducta. Cómo es posible que de todo
el tiempo al día, más de la mitad sea invertido en medios tecnológicos cuando
podríamos estar comunicándonos con las personas de maneras mucho más personales
y cercanas.
Se debe tener
presente igualmente, que los medios de información recientemente inculcados, no
sólo envuelven la creación de relaciones interpersonales entre personas sino
que así mismo, hacen parte de una influencia que se ejerce a nuestro cambio de
pensamiento y de percibir la realidad. Nos estamos nuevamente acostumbrando a
textos sencillos, cortos o a simplemente leer el fragmento de una lectura que
nos convenga, rediseñando el tipo de pensamiento que tanto nos costó conseguir
con la adopción de la lectura silenciosa y la evolución de la escritura.
Estamos volviendo a
aquella época de pensamiento reducido. Ya a mucho de nosotros nos da pereza el
explorar una biblioteca completa si sabemos que con un par de clics en la Red
vamos a conseguir la información que estamos buscando. Tardamos tanto
complejizando nuestro pensamiento para ser capaces de escribir y leer textos
largo que requirieran de análisis, que ahora estamos retrocediendo por nuestra
propia iniciativa a un mundo donde toda la información es entregada de forma
directa y sin mucha necesidad de análisis y donde los textos extensos y
complejos, implican un esfuerzo que ya no es necesario para la sociedad.
Así mismo, la
presentación de multitareas en un mismo ordenador nos ha convertido en personas
facilistas. “Nos gusta ser capaces de pasar de leer a escuchar o ver sin tener
que levantarnos a encender otro aparato ni buscar en una pila de revistas o
discos.” (Carr, p. 116). Con esta cita se demuestra cómo ya nos estamos
acostumbrando a tener todo al alcance de lo que nos presenta un ordenador y
vamos perdiendo esa habilidad de discriminar el tipo de información que se nos
es dada para resolver algún cuestionamiento. De esta forma, está sucediendo lo
que mencioné en un principio: en vez de ser los nuevos inventos los que
deberían estarse adaptando a nuestro estilo de vida, somos nosotros y nuestro estilo
de vida, los que nos estamos modificando para encajar en el nuevo prototipo de
mentes que todas estas nuevas tecnologías quieren implantar.
Hasta los medios de
comunicación se emocionaron con la idea de poder plasmar sus noticias de forma
electrónica para llegar al público, se han visto en la necesidad de cambiar
todo el formato de la información que presentan con el fin de no desaparecer
del todo como fuente de conocimiento en la sociedad. Así mismo, la clase de
bibliotecas que existen en estos momentos, demuestra cómo nos dejamos llevar
por toda la deslumbrante innovación y perdimos de vista lo importante que es
mantener los conocimientos previamente adquiridos como el de la lectura
silenciosa sobre una escritura profunda y compleja que lleve al análisis de
ideas que formen una realidad pertinente para cada persona. Ahora cuando
entramos a nuestras bibliotecas, no vemos a tantas personas como antes con un
libro a la mano tratando de sacar el máximo provecho de lo que éste diga. Por
el contrario, encontramos un montón de personas conectadas a sus computadoras
obteniendo información sencilla que tan sólo aporta para el momento y
desperdiciando todo el conocimiento que un día lejano luchamos por tener a
nuestro alcance.
No obstante, se debe
recalcar que de todos los medios de comunicación que a lo largo de los años se
han ido reemplazando, el libro ha sido el que más fuerte ha luchado por
permanecer vigente a pesar de su poca popularidad. En un principio ayudaba
mucho el hecho de que leer en las pantallas todavía no estaba perfeccionado del
todo lo cual hacía que el libro fuera aún, una herramienta mucho más cómoda de
utilizar. Sin embargo, todo este tiempo, los computadores y medios tecnológicos
se han esmerado por mejorar sus imperfecciones, aislando el libro y pasándolo
de una herramienta fundamental a una opción extrema que tienen la mayoría de
personas para buscar información.
En mi opinión, se
pueden inventar muchos medios en los cuales la lectura se vuelva una actividad
virtual, pero la experiencia que proporciona el libro no la ha podido
reemplazar nadie. No se trata de “hacer de cuenta” que se están pasando la
paginas, sino de hecho pasarlas y sentir como paso a paso se va avanzando en la
historia que un autor se esmeró en presentarnos para que nosotros prestáramos
nuestra mente al análisis y la comprensión del mensaje que se quiere
transmitir. De esta forma estamos volviendo a la época en la que la actividad
de leer directamente desde un libro, retome a un grupo específico de personas
que esta vez, en vez de ser los más reconocidos por sus capacidades eruditas,
están hechos a un lado por no ser capaces de adaptarse a la nueva mentalidad de
la mayoría de la sociedad.
De la misma forma, la
presencia de la multitarea que ofrecen todos los medios tecnológicos hoy en
día, ha jugado un papel muy importante en esta transición de papeles que está
sufriendo el libro. Nos sentimos seres poderosos jugando al “malabarista” como
le llama el libro, y no somos conscientes de los superficiales que se han
empezado a convertir nuestras mentes debido a esto. “La multitarea se ha vuelto
tan rutinaria que a la mayoría nos parecería intolerable la vuelta a aquellos
ordenadores que sólo podían ejecutar un programa o abrir un solo archivo a un
tiempo.” (Carr, p.141). En esta cita se ve reflejado el fuerte cambio en la
mentalidad de las personas en el sentido que, si antes todo lo que hacíamos era
imprimir nuestros esfuerzos en evadir las distracciones externas con tal de
poder darle un buen análisis a la lectura, ahora nos aburrimos si no podemos
estar haciendo más de una cosa al tiempo y sentimos que sólo enfocarnos en algo
cuando podemos estar haciendo más de una acción, es como un pérdida de tiempo.
Finalmente el
capítulo seis finaliza afirmando que “Con las elecciones, conscientes o no, que hemos hecho respecto de cómo usamos
los ordenadores, hemos arrinconado la tradición intelectual de solitario
concentración en una sola tarea, la ética que nos había conferido el libro
impreso. Nos hemos pasado al bando de los malabaristas.” (Carr, p.142). De esta
forma se sustenta una última vez cómo hemos sido tan ingenuos de no ver las
consecuencias de seguir ciegamente a aquellas tecnologías que nos han ido
cambiando a su antojo nuestra mentalidad y han hecho que aislemos aquellas tradiciones
como la lectura de libros, que tanto han aportado a nuestro conocimiento.
Bibliografía:
·
Cáceres, H. Y. (14 de Enero de 2013). El
Alisio. Recuperado el 17 de Marzo de 2013, de http://www.elalisio.com/14764/hasta-que-punto-las-nuevas-tecnologias-condicionan-nuestra-vida-personal/
·
Carr,
N. (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? . Buenos
Aires: Taurus.