RESEÑA:
LAS HERRAMIENTAS DE LA MENTE
Si algo es cierto, es que desde pequeños hemos estado
rodeados de diferentes tipos de “herramientas” que han contribuido a la
formación de nuestro pensamiento. A medida que vamos interactuando con la
diferentes “herramientas”, logramos representar de formas más concretas los
conocimientos que comenzamos a adquirir. De tal forma, dejamos de lado esa
percepción egocéntrica que tenemos de la vida y comenzamos a convertir en
conocimientos abstractos, cada una de las experiencias que se nos van
presentando. Dos de los ejemplos más importantes de conocimientos abstractos se
presentan en este capítulo cuando se refieren a los mapas y a los relojes.
Ambos inventos adaptaban la mente para comprender la realidad del modo en que
éstos la presentaran. Si bien el mapa hoy en día aún nos permite en una espacio
reducido tener un amplio conocimiento del territorio que habitamos, el reloj
como bien lo menciona el capítulo cuando cita a David Landes en Revolución en el Tiempo, se ha vuelto
parte fundamental de nuestro día a día marcando “…el inicio de las labores, las
pausas para comer, el fin del trabajo, el cierre de las puertas, la apertura y
el cierre del mercado, las reuniones y asambleas, las situaciones de
emergencia, las sesiones del concejo, el cierre de las tabernas, las horas de
limpieza urbana, el toque de queda y así sucesivamente, mediante una
extraordinaria variedad de repiques especiales en cada pueblo y ciudad.” (Carr,
pg. 59-60).
Siendo esto así, podemos ver cómo desde tiempos atrás, las
herramientas ya comenzaban a tener cierto poder sobre nosotros. Con todos estos
inventos nuevos, sucedió lo que hoy en día todavía sucede: todo el mundo quiere
tener lo último y lo mejor. De esta forma se comienza a crear una falsa
independencia en la que creemos tener el poder sobre las cosas al poseer la
herramienta más innovadora cuando realmente lo que nos está sucediendo sin que
nos percatemos, es que vamos creando cada día una dependencia más pronunciada
hacia cada invento nuevo del que adquirimos conocimiento. Son entonces, las
tecnologías intelectuales, como mencionan en el capítulo, las que ejercen una
influencia más grande en nuestra forma de pensar y ver las cosas. Llama mucho
la atención como a pesar de que en tiempos pasados ya habían anunciado dicha
situación, hoy en día la mayoría de las tecnologías que nos rodean,
clasificarían en lo que llamaríamos intelectual. Cada uno de estos nuevos
inventos viene con un propósito y un mensaje claro hacia sus usuarios y la
sociedad que nos va moldeando de tal forma que nos acomodamos al poder que ésta
ejerce sobre nosotros y nos impulsa a seguir produciendo nuevos inventos que
nos hagan depender cada vez más de estos elementos.
No obstante, no todo se debe ver desde el punto de vista
negativo. Por eso, se debe tener en cuenta el debate entre instrumentalistas y
los deterministas. Si bien uno de los instrumentalistas más reconocidos, James
Carey, dice que “La tecnología es tecnología (…) es un medio de comunicación y
transporte en el espacio, y nada más (…)”, habría sido muy interesante tener la
oportunidad de preguntarle a Carey qué sería de él hoy en día sin la
tecnología. Probablemente mantendría su punto de vista como tal vez lo hagan
todos los instrumentalistas. Pero si algo es seguro, es que el simple medio de
comunicación como se refieren sobre las tecnologías, es la base bajo la cual
hoy en día entendemos el mundo. Niños de esta época son incapaces de imaginarse
una vida en la que las tecnologías existentes no acompañen su crecimiento y
faciliten su proceso de conocimiento. Evidentemente, niños y hombres en su
mayoría no son capaces tampoco de reconocer los efectos secundarios que tienen
estos inventos en ellos. Desde mi punto de vista, es el pensamiento
determinista el que está en lo cierto. Nos hemos vuelto las herramientas de
nuestras propias herramientas. Somos un simple paso en el proceso de las
tecnologías haciéndose dueñas se sus inventores.
Queramos o no admitir el papel que juega la tecnología desde
hace mucho tiempo en nuestras mentes, es claro que sea cual sea el punto de vista en el que apoyemos
nuestras creencias con respecto a las innovaciones de la época, somos cada uno
de nosotros los responsables de que esto se haya dado de dicha forma. Fue
nuestra propia mente influenciada o no, la que en su sed de poder sigue
fabricando e ideándose nuevas herramientas que desde mi opinión, llegan a
trabajar sobre nuestras mentes fabricando más deseos de conseguir cada vez más
dependencia hacia la tecnología. Es importante tener en cuenta de igual forma
un punto que mencionan en este tercer capítulo y que me parece clave sobre cómo
ahora esa restructuración en el cerebro no se da solamente por medio de la
interacción con las nuevas herramientas sino también por medio de la herencia
de familiares. Este hecho me causa un gran impacto ya que, si bien las primeras
personas que tuvieron acceso a las diferentes tecnologías venían con una mente
“virgen” por decirlo así, llama mucho la atención cómo ahora son estas mismas
personas las que están decididas a no dejar que lo mismo pase con sus hijos
sino que por el contrario procuran que su mente venga ya influenciada por algo
a lo que hasta ahora tendrán acceso.
Si bien al final de este fragmento del libro, se establece
que la búsqueda de nuevas innovaciones al nivel tecnológico era con el
propósito de mejorar los alcances cognitivos que se venían creando desde la
aparición de la escritura, se podría decir que en ese proceso de indagación por
nuevas herramientas se perdió de vista el horizonte. Javier Esteinou, en la
edición número 29 de la revista virtual Razón
y Palabra, escribió un artículo titulado “Los Medios de Comunicación como
Instrumentos del Desarrollo” en el que menciona cómo a través de los medios de
comunicación se ha creado un gran impacto en la mentalidad de los seres
humanos. Esteinou dice, “Es dentro de este contexto que los medios de
información colectivos y en especial la televisión, como las principales
infraestructuras educativas de nuestra civilización, ocupan un papel central en
el desarrollo de las mentalidades y sensibilidades.” (Esteinou, 2002) . Para este
autor está claro que en cierta forma el propósito de mejorar las herramientas
para improbar el aporte cognitivo de la escritura, fue alcanzado. Pero al mismo
tiempo, establece que en ese alcance se aumentó el manejo de las herramientas
sobre la mente y los sentimientos de los seres humanos.
Puede que nunca nos demos por enterados del real alcance que
tienen todas estas nuevas herramientas en nuestras mentes. Inclusive yo que
estoy escribiendo esto, puede que no me esté percatando de mil de factores de
la tecnología que han influenciado mi manera de ver la realidad. Lo que sí está
claro es que debemos estar alertas a este tipo de fuerzas ejercidas por la
tecnología intelectual de forma que comencemos a sopesar nuestras acciones y
nuestros pensamientos con respecto a la realidad tratando de hacer a un lado el
papel que juega la tecnología en nosotros. ¿O ya es demasiado tarde?
Bibliografía:
·
Carr, N. (2011). ¿Qué Está Haciendo Internet con Nuestras
Mentes? Buenos Aires: Taurus.
·
Esteinou, J. (Agosto-
Septiembre de 2002). Razón y Palabra. Recuperado el Marzo de 2013, de
http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n29/jesteinou.html
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